El Humanismo Salvaje.

 

En medio del frío invernal, hace 70 años en Polonia, a 43 kilómetros de Cracovia, un 27 de enero de 1945 por medio del ejército soviético, es liberado el Campo de Concentración de Auschwitz; es por demás redactar una reseña de datos históricos señalando las condiciones para este exterminio, la situación de los civiles hacinados, los niños allí retenidos como si en ellos operase la ideología, la maquinación, la estrategia y la organización para afectar la estructura del Tercer Reich, es un exceso cualquier otra referencia a la cultura, sea la Hebrea o la Germana, como un exceso hacer alguna otra referencia a las situaciones bélicas.

En contraste, es insensato referir que este periodo de la historia de la humanidad es uno de los peldaños más altos de la estupidez; sin embargo, las consecuencias de este ridículo desatino aún hoy se continúan padeciendo, sea suficiente contemplar el Medio Oriente, sea suficiente observar el boyante desarrollo de las farmacéuticas como Bayer y Schering, el desarrollo económico de la armadora VolksWagen, o la consolidación del Imperialismo Americano, en fin, de la destrucción los carroñeros se alimentan.

México también sufrió las consecuencias de este desastre compartido, no son conflictos de naciones, son humanos quienes arrasan humanos. No sólo se ha llevado un golpe en la frente el país con la participación de los miembros del Escuadrón 201, o los barcos petroleros hundidos mientras navegaban en mar abierto, o la seducción alemana para involucrar al país del pulque y las tunas en el Eje Berlín-Roma-Tokio, o la cantidad de mano de obra de piel morena en las fábricas americanas donde se construye armamento, y que esos mexicanos de hace 70 años impulsaron el desarrollo de Norteamérica porque es quien más se benefició de los resultados de la guerra; México sufrió porque no supo leer los acontecimientos pasados los cuales mantuvo como ajenos y lejanos, México padece las consecuencias de no darse cuenta, como gobierno y como sociedad, que la violencia no es un signo de prosperidad ni de cambio político, las armas no propician la paz ni equilibran la economía.

Hoy, 27 de enero, es un día conmemorativo porque el calendario lo marca como una efeméride, si se requiere conocer qué ha pasado, sólo basta a los actuales connacionales abrir el Internet para leer que en Auschwitz asesinaron a un millón de personas, y para la admiración pública, fueron incinerados la mayoría.

Cuál es la sorpresa, si México, tiene sus propios incineradores, no es asombro hacer referencia a la calcinación, y la Desaparición Forzada, es una habitual actividad sistemática; por momentos en México se vive en esos tonos de grises que presentan las fotos del Holocausto, por momentos la nación transita por la modernidad tecnológica como un orgullo a la inteligencia y la capacidad creativa, el problema es que en México lo estamos transformando en un campo de concentración donde en barracas vive la gente y la competencia por un centavo es una lucha intestina, el problema es que a los mexicanos ningún ejército los va a liberar de tanto estropicio. Ya se sabe que una situación menos amable tienen otras naciones; la humanidad camina ufana sobre los automotores que construye, y se comunica con los aparatos que inventa, lee las modernas teorías filosóficas, y eleva su fe con oraciones aprendidas en catecismos sagrados.

La invención de los Derechos Humanos son el aplauso de las especies animales quienes mueven su cabeza en señal de negación porque no entienden cómo no pueden convivir en paz esos bípedos que aparentan orden y pudor, y que aparentan un aprendizaje puntual; pero sucede que en el fondo aún se tiene la actitud salvaje y racional sólo para maquinar formas de exterminio, porque antes fueron judíos, y gitanos, y aún antes, fueron apaches, y si se mueve la mirada un poco serán Kurdos, y más allá será alguna etnia africana.

En México, la práctica del exterminio se hace con estudiantes, porque aquí, se vive un Holocausto propio.

 

Ling. Fabiola Estradiol Lullier.
                       Poeta y Narradora

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