Impunidad que indigna

Réplica de Medios

Medio: La Jornada Guerrero

 

Por: Esthela Damián Peralta

 
Y las autoridades volvieron a callar una vez más; nadie en la PGR dijo esta boca es mía, mucho menos en la Secretaría de la Función Pública (SFP) o en el Servicio de Administración Tributaria (SAT). En todas las instancias de procuración e impartición de justicia del país se guardó un rotundo y vergonzoso silencio…

Un escándalo que volvió a indignar a millones de mexicanos, particularmente en Veracruz, fue la revelación pública de que el hasta hace unos días jefe policiaco en aquella entidad, Arturo Bermúdez Zurita, posee al menos 19 inmuebles en México y Estados Unidos, y es socio o dueño de 24 empresas de giros diversos.

Era de esperarse que de un momento a otro salieran a relucir los trapos sucios de quien era considerado el brazo derecho del gobernador Javier Duarte, y quien presuntamente encabeza las operaciones de lavado de dinero en ese estado.

El gobernador electo Miguel Ángel Yunes declaró que, relacionados con las propiedades y empresas vinculadas al mando policiaco, figuran familiares y socios como prestanombres, además de que Arturo Bermúdez es una red dentro de la gran red de corrupción que saqueó a Veracruz.

Yunes ventiló que Bermúdez y sus familiares tienen cuando menos 24 empresas en México, muchas de ellas dedicadas a la seguridad privada y a vender equipos a la seguridad pública, pero tiene otras empresas que, en conjunto, permiten visualizar una actividad de lavado de dinero muy clara.

De su propiedad son, además, casinos, bares, empresas de transporte terrestre y aéreo, y de préstamos prendarios, empresas que, según Yunes Linares, utilizan quienes habitualmente lavan dinero.

En la relación de propiedades que dio a conocer el gobernador electo figuran nueve propiedades en la Ciudad de México, cinco en Xalapa, una en el puerto de Veracruz, dos en Quintana Roo y dos más en Texas, Estados Unidos.

En un claro ejemplo de enriquecimiento ilícito, a nombre de Bermúdez aparecen dos propiedades en el condado de Harris, en Texas: una en Whistling Swan Place, con un valor de 355 mil dólares y adquirida en junio de 2013, y otra en Kuykendahl Road S210, valuada en 330 mil dólares y comprada apenas en abril pasado.

A todos estos señalamientos hechos contra el ex jefe policiaco no hubo ninguna respuesta de las autoridades federales, sólo la renuncia de Arturo Bermúdez Zurita como titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Veracruz, dizque para esclarecer el origen de su patrimonio personal y defenderse de las acusaciones que se le imputan, ante las instancias correspondientes.

Sin dar nunca la cara a los veracruzanos, el ahora ex funcionario aseguró en una carta pública que la compra de inmuebles en EU y México fue legal y transparente, y que si no dio a conocer antes la declaración de sus bienes fue por el cargo que ejercía.

No desaprovechó la oportunidad para hacerse pasar como víctima y afirmar que las denuncias sobre su patrimonio son parte de una campaña de linchamiento político.

Al respecto, habría que recordar que apenas en julio pasado, Yunes Linares acusó que el gobierno de Javier Duarte buscaba pagar al menos 72 millones de pesos de deuda a empresas ligadas a Arturo Bermúdez Zurita.

¡Toda una joya de corrupción de los gobiernos priístas! De eso no cabe la menor duda.

Al caso se vuelve a sumar la esposa de Enrique Peña Nieto, Angélica Rivera, quien según investigación publicada por The Guardian, utiliza una propiedad de lujo en Florida, Estados Unidos, comprada por una empresa que, es de esperar, competirá por contratos lucrativos del gobierno de México.

El diario británico aseguró que Angélica Rivera hace uso desde 2009 de una propiedad valuada en 2.05 millones de dólares en Key Biscayne, al sur de Miami Beach, con el permiso del Grupo Pierdant, que es un competidor para administrar los puertos mexicanos.

A cambio, el Grupo Pierdant buscaría contratos para desarrollar puertos marítimos, aunque no dice cuáles, en México.

En el gobierno federal no salen de uno cuando ya están metidos en otro escándalo de corrupción. Todo parece indicar que Peña Nieto tendrá que volver a echar mano del guión que utilizó para pedir disculpas a los mexicanos por el caso de la Casa Blanca del Pedregal.

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