La votación de Movimiento Ciudadano en la ciudad capital se elevó sensiblemente

Réplica en Medios

Reporte Índigo 

Autor: Ramón Alberto Garza

Dante Delgado debe estar sobradamente satisfecho de su estrategia ciudadana, planteada aún antes de la gestación de los llamados candidatos independientes

 

Si algún dirigente nacional de partido merece el reconocimiento tras la jornada electoral del 7 de junio, más allá del tsunami de Morena, ese es Dante Delgado Rannauro, coordinador general de Movimiento Ciudadano.

Con una enorme categoría, sin aspavientos, ignorando las más severas críticas por su deslinde de Andrés Manuel López Obrador, el político veracruzano es uno de los grandes estrategas y ganadores electorales de 2015.

Su jugada electoral nada improvisada, que viene tejiéndose con paciencia desde 2006, le valió casi duplicar los votos a favor de Movimiento Ciudadano al pasar del 3.23 a 6.1 por ciento.

Se dice fácil, pero no hay que olvidar que a Movimiento Ciudadano se le pronosticaba un débil futuro al desligarse del bloque de izquierdas. Sobraban los que decían que no sobreviviría al registro.

 

Y si se comparan sus resultados con el de un partido más añejo, como el PT de Alberto Anaya, los méritos de Dante Delgado se van por las nubes.

El pivote de sus múltiples jugadas de ajedrez se dio en Jalisco, donde desde hace años confió en Enrique Alfaro y a su vez el ahora presidente municipal electo de Guadalajara jamás le falló ni a Dante Delgado ni a Movimiento Ciudadano.

Eso les valió hacer de Jalisco un bastión ciudadano al ganar no solo la capital tapatía, sino Zapopan, Tlaquepaque, Puerto Vallarta, Tonalá y Ciudad Guzmán. Y esos son solo 7 de los 50 municipios que ganó Movimiento Ciudadano en todo México.

Juntos, el binomio Delgado-Alfaro, Alfaro-Delgado, pueden reescribir la historia no solo en Jalisco, sino en México entero, al colocarse como jugadores reales para la presidencial de 2018.

Otro elemento crucial fue que sin falsas soberbias, Dante Delgado y su Movimiento Ciudadano abrazaron en Nuevo León la candidatura del panista Fernando Elizondo.

Y fueron lo suficientemente humildes para acabar declinando a favor del candidato independiente Jaime Rodríguez y convertirse en factor crucial de la victoria y ahora en el futuro gobierno del popular Bronco.

Y en el Distrito Federal ni qué hablar. A pesar de no ganar significativamente una delegación y solo tener un asambleísta de representación proporcional, su votación en la ciudad capital se elevó sensiblemente.

Por eso y muchas otras cosas Dante Delgado debe estar sobradamente satisfecho de su estrategia ciudadana, planteada aún antes de la gestación de los llamados candidatos independientes.

La pregunta crucial ahora es qué hará el veracruzano y el puñado de ciudadanos que son hoy con Morena las fuerzas políticas vitales, tanto como el cuestionado Partido Verde y muy por encima del Panal, PT, Encuentro Social o el Humanista.

Y la respuesta no puede ser otra que confiar en que la inteligencia y la capacidad de estratega de un político tan curtido como Dante Delgado. Sin duda será factótum en el 2018.

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