Revueltas de palabra los Libros.

 

Quien un día habría de decir que defendió el peso como un perro, en un decreto presidencial del 6 de noviembre de 1979, en el día 12 de este onceavo mes, y con el referente del natalicio de Sor Juan Inés de la Cruz (1651), se celebra en México el Día Nacional del Libro; y en este 2014, se tributa a la obra de José Revueltas quien entre otras es autor de El Luto Humano, Los Muros de Agua, El Apando, Dios en la Tierra, México: Una Democracia Bárbara, Escritos Políticos, a propósito de las actuales circunstancias sociopolíticas y de seguridad que en el país prevalecen. Este día se conmemora a los textos, a los demasiados libros, como titulara el lúcido Gabriel Zaid a uno de sus atinados materiales lleno de cifras y estadísticas, no sin su habitual analogía. Es importante celebrar y honrar a uno de los instrumentos más importantes de la memoria, una herramienta triplemente técnica; y me refiero a la triple tecnologización porque primero ha sido la escritura como una tecnología externa y ajena en cuyos trazos se atribuye un signo, el segundo porque la escritura se volvió tipografía -una técnica de la tecnología- para el artificio sobre el papel, y el tercero donde la tipografía se constituye de teclas para teñir con electricidad la pantalla de una computadora. Como sea, no hay un escribir naturalmente sino que escribir es un sistema artificial de la lengua; y es esta adaptación del lenguaje donde la humanidad ha dado el paso siguiente a la memoria, dejó de lado la oralidad para volverse gráfica cuyos efectos tienen en la economía intelectual un efecto trascendente a través de lo impreso que desplazó en el tiempo a la retórica. Un libro estimula y posibilita en gran escala la cuantificación del saber porque mientras el lenguaje hablado es vivencia y es presente, la escritura es letra muerta y es tiempo pasado, por eso la escritura y lo impreso es la factibilidad de un volver atrás para leer y recordar, para leer y memorizar con precisión. El libro es la memoria del individuo, y leer, es la inversión perfecta porque la consolidación del conocimiento en la memoria ningún otro puede robarla, quitarla, secuestrarla; cualquiera tras la lectura se vuelve otro, y se vuelve un sujeto analítico. El barrido visual en la lectura es el campo externo de la memoria. Sin embargo, toda obra implica un autor, pero no todo escritor implica un texto; la diferencia en todo sujeto que escribe es la objetividad para mantener el relato. Es extraordinario celebrar a los libros, mas, increíblemente estupendo sería contar con editoriales dispuestas a publicar todo cuanto los profesionales de la redacción produjesen desde su creatividad y el resultado de su investigación documental. Hoy en México, la publicación del material de escritores sólo se finca en proyectos anuales de instituciones de cultura para conseguir estímulos los cuales previamente por amistad se asignan; la calidad de las obras no son algo que importe, la idea innovadora, ni la propuesta poética de modelo reciente ni la sintaxis ni la deixis ni la semántica al estilo Fodor y Katz importan. También, como casi todo en el país, la cultura nacional se ampara en las mafias privadas y en las mafias de las instituciones para el caso. Quizá sea hora que para celebrar a los libros, en serio, no se honre a publicaciones pasadas, sino tan sólo se publique a tres escritores noveles cada año para mostrar cuánta creatividad se encierra en cada mexicano.

 

Ling. Fabiola Estradiol Lullier.
                       Poeta y Narradora.

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