Telefónicas se alimentan del bolsillo de los consumidores

Por Jorge Bastida Rodríguez

México, D.F.- En México, la telefonía celular ha tenido un crecimiento exponencial. No solo representa una necesidad de comunicación con otras personas, también es un tema de costos y servicios. Hoy en día, las tarifas son demasiado elevadas y representan ganancias exorbitantes para los prestadores de los servicios.

El servicio de telefonía móvil es parte importante de la vida cotidiana de hombres y mujeres del mundo. En México se concentra el 30% del mercado latinoamericano de telecomunicaciones.

De acuerdo a datos de la desaparecida Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) hasta el primer semestre de 2012, 97.6 millones de mexicanos estaban suscritos a algún servicio de telefonía móvil, lo que significa que 87 de cada 100 habitantes cuentan con un teléfono celular.

En el Índice de Producción del Sector Telecomunicaciones de la Cofetel se observa que las empresas del sector de  telefonía  móvil crecieron un 13.1%, lo que se traduce en una importante derrama económica a favor de las compañías dedicadas al sector.

En consecuencia, de abril a junio de éste año el servicio telefonía móvil registró un aumento de 5.11%, lo que representa un agregado de 857 mil suscriptores más que en el mismo periodo de 2012, por lo que a la fecha la base de usuarios suma 102.6 millones.

Desafortunadamente, el avance y crecimiento exponencial de la telefonía móvil no ha traído consigo beneficios para el público consumidor.

Cifras de la Cofetel indican que hasta el segundo trimestre de 2013, los usuarios de telefonía móvil eran 102.6 millones de los cuales el 15.9% son suscriptores de algún plan o paquete tarifario de renta mensual en sus diferentes modalidades; es decir 16.3 millones de usuarios pagan mensualmente por un servicio de telefonía móvil a diferentes concesionarios o permisionarios.

Ahora bien, si consideramos que la mitad de los usuarios cuentan con un plan o paquete tarifario de renta mensual fija o mixta, en donde determinada cantidad de dinero representa un consumo en minutos de tiempo aire, 8 millones 150 mil usuarios se encontrarían dentro de ese rango de servicio.

De tal manera, considerando que en algún momento del servicio, algunos de esos 8 millones 150 mil usuarios no consuman el tiempo aire contratado y tomando como base mínima que a cada uno les hubiese sobrado, a la fecha de corte, una cantidad de datos equivalente a 50 pesos, mismos que no fueron reembolsados o acumulados, esto significaría la adjudicación de 407 millones de pesos directamente a las compañías que ofrecen el servicio de telefonía, siendo un abuso en detrimento económico para los consumidores.

Actualmente, vemos con preocupación que desde mayo de 2011 hasta abril de 2013 se presentaron 37,858 quejas ante Cofetel  y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) con motivo de los servicios de telefonía móvil, de las cuales el 85% son por fallas en la red y por cobros indebidos por las empresas.

En consecuencia, la presente propuesta está inspirada en un ánimo de garantizar al público consumidor un cobro real por lo que haya consumido:

  1. Dotar al consumidor de la garantía de que le sea acumulable en tiempo aire y datos lo que ha pagado en servicio para su uso efectivo  posterior, sin que se genere menoscabo ni detrimento económico alguno; asimismo, también se estaría garantizando el pago efectivo a los concesionarios y permisionarios de telecomunicaciones;
  2. Imposibilitar a los concesionarios o permisionarios del servicio de telecomunicación la adjudicación de dinero, que finalmente se traduce en minutos de tiempo aire, derivado del corte mensual correspondiente al plan o paquete tarifario del que se trate.

La presente iniciativa propone adicionar un tercer párrafo al artículo 60 de la Ley Federal de Telecomunicaciones, a efecto de establecer lineamientos que blinden y protejan al público consumidor de los abusos que se han venido concretando de parte de los concesionarios y permisionarios del servicio de telecomunicaciones, a fin de garantizar en principio un respeto por la economía del público consumidor, haciendo valer que lo que se ha pagado en servicio y no fue consumido en su totalidad, para que le sea resguardado o acumulado para el siguiente periodo mensual.

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